
Por: Maria Isabel Gil Gonzalez
No necesariamente está ligado a la violencia Física, pero es el camino a ella; es más lento, sutil, silente, dificíl detectar y más destructivo. Lo padecen tanto hombres como mujeres, pevaleciendo en gran medida en las mujeres, hace parte de una de las violencias intrafamiliar, pues se comete en la intimidad de pareja. El agresor siempre se muestra como una persona carismática, sociable; generalmente su víctima no es consciente de su abuso y termina defendiendo la postura de su contraparte en algo que se denomina Síndrome de Estocolmo.
También en este tipo de maltrato se anula y domina a la víctima, con estrategias progresivas para la extinción de la identidad enmascarada en conductas seudoafectivas. Desvalorización, ridiculización, no libertad, aislamiento, desposeyendo la víctima de referentes, fragmentando su integridad, haciéndola sentirse insignificante, pequeña, avergonzada de ser y existir. Para el agresor es un objeto más que hace parte de sus bienes y como objeto propio, hace y decide sobre este para su conveniencia, valiéndose de todo tipo de estrategias hasta utilizar el papel de víctima.
Su raíz está dada en el sistema patriarcal y machista imperante, por ellos los expertos no lo muestran como exclusivo de las mujeres, pues se trata de la falta de conciencia de los varones para trabajar y superar dicha conducta. Las características de tal dominación son: Intimidación, monopolización, imposición, control del dinero, uso expansivo del espacio físico, manipulación emocional, descalificación, falta de intimidad, distanciamiento, mentiras, promesas, autocompasión para eludir su responsabilidad ocasionando trastornos orgánicos y síquico de la víctima los cuales ya se presentaran en un cuadro clínico.
Entre los principales se encuentran: dolor de espalda y articulaciones, dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga permanente, insomnio, tristeza, depresión, ansiedad y angustia, inapetencia sexual, verguenza, temor, culpa, mirada huidiza, dejadez social, escases comunicativa.
Por último la única y mas importante actitud para evitarlo, mientras se crean las leyes estrictas para su reconocimiento como delito grave de abuso, y las leyes para su castigo, es la consientización del genero femenino, tendiente a la búsqueda de su independencia económica, y su acrecentamiento en intelecto, amor propio y elevada autoestima.
Bibliografía
1. MONTERO, Andres. Mujeres en Red. Asociacion Española de Psicologia de la violencia.
2. Consumer Eroski. Revista Interactiva
Imagen tomada de la direccion web: Worldpress.com/maltrato.psicologico
3.
muy buen articulo!!! Los malos tratos psicológicos son un fenómeno viejo. Lo que resulta novedoso es su denuncia como problema social. Los sufren mujeres de todas las edades, grupos sociales y económicos, culturas y países. Ademas creo que el maltrato psicologico es la forma de tratarse mal entre dos personas, de engano, y cuando pasa esto ya se acaba el respeto mutuo. La persona que quiere hacer dano piensa algo pero actua diferente. A su vez disfigura los sentimientos. Un ejemplo seria que una pareja cuando hay un hijo... el hombre la empieza a tratar mal y trata de poner el hijo en contra de la misma madre.. Carlos Zorrilla
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Carlos. El maltrato psicológico puede existir en cualquier tipo de relación, inclusive en la Universidad. Es preciso estar atento a cualquier signo de irrespeto que pueda haber en el lenguaje de los compañeros, los docentes. No se trata de responder de la misma manera, pero si dejar claro que cada uno es una persona valiosa y merece RESPETO. Laura Rodríguez Duque
ResponderEliminarGracias Por los comentarios! .... Espero que les sea utiliz partiendo de los signos de este tipo de maltrato pues podemos estar viviendolo y no nos damos cuenta! ... Ma. Isabel.
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